Otoño, 2024 No siempre se camina solo. Medio en paz, medio perdido. Solo en serio, queriendo no estarlo, pero disfrutando feliz. Tras luces y ventanas, sombras y reflejos, un par de pasos agresivos. En las esquinas, una que otra mirada inquisitiva. Perros, basura, balizas. Qué calles más sucias --llego a pensar. Tampoco huelen bien. Y vuelve la belleza inexistente. Todo incompleto, roto, manchado, improvisado, impertinente. Se asume el desencanto. Se resiste. Una urbe, en algún momento, algún espacio, ha de tener sentido. Siempre habrá un extraterrestre que ilumine, que inyecte naturalidad. Respirar y caminar. Observar y dar pasos. Ser parte de algo, pero diferente. Las manos no salen de los bolsillos. La mirada es incierta, aunque gotea esperanza. De pronto, un salón en las calles. Más allá de un bar, anónima, una puerta de una casa. Una larga y oscura entrada. Como un túnel a la arena, al escenario. Un dj, dos bandas. Luces bajas, comida, colores. Una celebración sig...
Cualquier día, hoy mismo, todo puede comenzar Creo distraerme con momentos trascendentes Medio que no me importan, a veces No me doy cuenta, la verdad No estoy atento Dejo pasar una serie de eventos y señales Pero a veces En días como ese Una noche, en realidad No es indiferente El vértigo, la sorpresa, el interés Parece que te remecen Las pocas veces que ha sido distinto Que he estado despierto Digo, espontáneo, conciente, directo He conectado con realidades mágicas y significativas No siempre simples, pero maravillosas Que han cambiado mi vida Al ver tu rostro tuve un instante de esos Un lapso, una ventana, a la vez un giro Las puertas a un mundo feliz Una especie de corriente que, de tan rápida, parece que se detiene Es como ser golpeado Atravesado por algo Impactado por una ola o un tren Y te esfuerzas para permanecer de pie Traté de ser discreto, natural Saludé y me preparé para la tormenta No te abordé porque tenías que cantar No quería cometer errores Era tu noche, además Y...
Apareció de improviso en las calles. En 21, un paseo peatonal donde nos reuníamos con los amigos. Era una mujer hermosa, con ojos grandes y una amplia sonrisa. Picardía camuflada con ternura. Tan bonita, tan simpática, tan atractiva. Claramente foránea. Estaba haciendo sus primeras apariciones en la ciudad y no pasó desapercibida. Su belleza novedosa llamó la atención de todos, incluida la mía. Aunque ella ya estaba saliendo con un papanatas. No tardó nada en encontrar compañía. La entendí y la perdoné en su momento, aunque ella no lo sabía. Con ese nivel de belleza, podía conquistar a cualquiera. La vi uno o dos días, no recuerdo bien, compartiendo con otras personas. No supe más de ella hasta el final del verano, cuando tuvimos que volver a la escuela. Empecé en un colegio nuevo. Cualquier cosa podía pasar. Mi papá eligió un colegio pequeño, para no tener problemas, dijo. Entré a tercero medio. Conocía a algunos compañeros. Dejé mis cosas en la sala y salí al patio. El tiempo pareció...
Sorpresas que no terminan. Estados que no nos olvidan. Ciclos por siempre abiertos. Espacios que no se detienen en el tiempo. Todo parece cambiar, pero sobre bases que nunca lo hacen. Persisten, crecen, transforman sus formas, aromas y colores, mas sin desaparecer. Alguien dijo, al parecer, que son dos en un pulso intermitente quienes sostienen un lazo. El amor, el deseo. En un momento uno, en otro momento el otro. Graduales presentes complementarios. Una danza, un movimiento. Potente, lindo, inmenso. Un cambio de timón para el mismo curso intenso. La belleza de captar y entender. Verse crecer. Pasar de un estatus a otro. Hacer dual un todo. Arriba, abajo, a un lado, al otro. Dialéctica del cariño. Caudal de un río en eterno movimiento. Como los espirales y los círculos. Como la vida en cualquier lugar. Universal, b ello. Te quiero.
Y así es como en la cabeza de un loco, un mago pasó a ser un demonio para salvar a un delincuente (anónimo). El profesional malo termina dedicándose a la política (un profesor). Las paredes hablan (la pared). Gente, permítanme hablar leseras un poco. Pero esto de Monsalve y Valdivia es de lo más extraño. El timing, la forma, las similitudes. Los victimarios elegidos al dedo, hombres proclives a pensar con el pico, cada uno en posiciones clave, uno en política y el otro en el fútbol y los medios, ex de una política, además, con mucha historia farandulera. Por otro lado, las víctimas, al parecer tres (una de Monsalve y dos del Mago) les pasó lo mismo, no recuerdan nada. Todas fueron a comer y tomar. Es una movida perfecta para sacar del tapete a Hermosilla y, de paso, inclinar las elecciones. Aquello de los audios era tan grave que necesitó un shock así de grave para desviarlo. Resulta hasta obvio, casi como Homeland, operaciones típicas de espías y servicios secretos al interior del pro...