Salto a la vida


Parece ser la noticia del momento. Salió en un blog, en una página de orientación sexo-espiritual.

Se trata del caso de la mujer que se embarazó estando operada, tras un chorro de esperma intenso que, dado su nivel de energía, sobrepasó las barreras quirúrgicas y logró fecundar un óvulo que, al parecer, no debió existir.

—¡Habemus cría, porfía de la evolución!— se escuchó en los pasillos de la maternidad.

La búsqueda incansable de manifestación y existencia. Ganas, actitud, fiereza. Siempre abrazando la aventura de respirar. De ser alguien en el ecosistema, en la materia. Nacer y caminar.

Según testigos, fue una magnífica sesión de sexo. Consecuencia de la exploración, del estudio, de los ejercicios y los remedios. Efecto del optimismo y del giro interior de los participantes. Un entendimiento —ahora más claro— de la energía vital del cuerpo. Al menos, entre ellos.

Maravilloso hito del destino, claramente no deseado, producto de la intensidad y el deseo; del cariño del acto, de la seriedad y la fuerza de cada movimiento. Quién lo diría: ni una operación protege al cien por ciento. Buscando follar tranquilos, se produjo un milagro. Algo, científicamente inexplicable. 

Según el padre, este individuo, que ya crece, ha mostrado una inmensa capacidad de rechazo, muy extraña para seres de su edad. Se cree que será un atleta, o un traceur.

En desarrollo…